Premios Goya 2011

¿Quién les iba a decir que estarían nominados en los Goya?

Todas las canciones hablan de mí recibe dos nominaciones: Jonás Trueba como mejor dirección novel y Oriol Vila como mejor actor revelación.

Ver el resto de nominaciones.

Daniel Gascón Nuevo Talento Fnac

Daniel Gascón, coguionista de la película, ha sido nombrado Nuevo Talento Fnac y además, y esto nos hace muy felices, en enero publica un nuevo libro de cuentos, La vida cotidiana (Alfabia, 2011). Desde Fnac Zaragoza dan esta información:

El zaragozano Daniel Gascón, con su libro La vida cotidiana, que será próximamente publicado por Ediciones Alfabia, ha sido elegido como NUEVO TALENTO FNAC DE LITERATURA para los meses de enero-febrero de 2011. La presentación tendrá lugar en Fnac Plaza España el jueves 13 de enero, a las 8 de la tarde. Intervendrán en el acto, además del autor, Ismael Grasa y Graciela de Torres. Os esperamos.

DanielGasconweb

Foto de Pippi Tetley

Daniel Gascón (Zaragoza, 1981) estudió Filología Inglesa y Filología Hispánica. Ha publicado los libros de relatos La edad del pavo (Xordica, 2001) y El fumador pasivo (Xordica, 2005). Es coguionista de la película de Jonás Trueba Todas las canciones hablan de mí. Colabora en la revista Letras libres y en el suplemento Artes & Letras de Heraldo de Aragón. Mantiene el blog danielgascon.blogia.com.

lavidacotidianaweb

Argumento: Una exnovia aparece en el peor momento, con un banco de abdominales y la propuesta de volver juntos. Un joven escribe una carta de despedida a un amigo que se ha suicidado. Un guionista duda entre salvar a su jefe o dejarlo abandonado en la carretera. Una revisión en el dentista hace que una pareja se tambalee. Las historias de este libro tratan del aprendizaje y la pérdida, del amor y la infidelidad. Demuestran que hay algo divertido y profundamente emocionante en la vida cotidiana. Y que nada es tan perturbador como ella.

Laura Renau, el abrigo rojo y los jerseys de lana

Inauguramos hoy la serie de entrevistas con banda sonora a los jefes de equipo de la película, hoy, la invitada es Laura Renau, directora de vestuario.

Laura Renau, Oriol Vila y Bárbara Lennie.

Alguna vez, hablando de los jerseys de Ramiro, has dicho que parecen recuperados de cuando vivía con su madre y era ella la que elegía la ropa; en cambio, en Andrea lo que predomina es el rojo y el azul, ¿cómo se cuenta una historia desde la ropa que llevan los personajes?

Como punto de partida trabajo desde el color, cada personaje tiene su gama. Ramiro es un personaje muy gris, lineal, tradicional; un hombre que no se preocupa por lo que lleva puesto y que no evoluciona a lo largo de la historia. Todos los tonos de su ropa son oscuros, apagados. Solo le permití ganar un poco de color hacia el final, para darle un poco de aliento.  Andrea, sin embargo, no es así; hay diferencia entre sus flashbacks y su presente, ves que ha crecido, que ha pasado de ser estudiante a trabajar, que evoluciona. Experimenta cambios más visibles, en su estilo y también hay más amplitud en su gama. Personajes más vitales, como el de Silvia lo acompañan mostazas y verdosos, con estampados y diferentes texturas, al igual que Lucas. Irene sería una Ramiro en chica, tambien apagada, aunque más actual y joven.

El rojo es un color que aparece bastante en la película, ¿era algo consciente?

Sí, era consciente. Tenía permiso de Jonás para usarlo y no es muy habitual, puesto que es un color que marca mucho… Había secuencias incluso en las que me pidió especificamente que fuera un abrigo rojo, como la que él llama ”besos robados”. Era un color para el personaje de Andrea, fuerte y con carácter, que podíamos utilizar en detalles y que estuviera siempre presente.

Un momento del rodaje en el bar.

En la película hay muchos personajes secundarios pero que tienen mucha importancia en la película, ¿cómo hiciste para que los personajes se diferenciaran unos de otros en cuanto al vestuario, pero a la vez, conservaran un equilibrio?

Los personajes son muy distintos en su forma de vestir y supongo que el equilibrio lo da una cromática controlada, una gama de color que se compense en cada secuencia. En la preparación, a la hora de definir a los personajes, esa cromática es muy intuitiva; sin embargo, cuando ya están definidos sus diferentes estilos, dedico mucho tiempo a adjudicar un estilismo u otro para cada secuencia en concreto, dependiendo de los personajes que se junten, y es ahí donde se equilibra.

Laura Renau ha seleccionado también su propia banda sonora, que podéis escuchar pinchando aquí. La selección es:

El bar de la esquina, Albert Plá
Let me go, Cake
If you could read my mind, Jonhy Cash
Chinese Translation, M.Ward
Dirty Girl, Eels


Daniel Castro: el guionista actor

Interpretas a Gonzalo, uno de los amigos de Ramiro, y aunque tu aparición es breve, es uno de los momentos más memorables de la película y Gonzalo resulta muy entrañable, ¿cómo fue el rodaje?

Fue estupendo. Me lo pasé muy bien. Se me hizo cortísimo. Quería seguir allá, en Alicante, con todos esos actorazos, en aquél estupendo hotel junto al mar. Intenté hacerlo muy mal, para que Jonás tuviera que prolongar mi estancia en el rodaje, pero no coló. Me sorprendió mucho el estupendo ambiente entre todo el mundo y la tranquilidad de Jonás, que, aún en pleno rodaje, se encargaba de organizar las cenas por la noche, después del rodaje, echaba una mano cargando los camiones de vestuario…

Me alegro de que el personaje resulte entrañable. Ya lo era en guión, un personaje preso de acontecimientos que no puede controlar, casi siempre negativos. Un tipo que habla de más y siempre en el momento menos adecuado. ¿Por qué habría pensado Jonás en mí para interpretarlo?

Además de actor, tú eres guionista, ¿qué es lo que más te llama la atención de la película desde el punto de vista del guión?

Sí, aunque disfruto actuando (o lo que sea que haga), me gano la vida como guionista, sobre todo en series de televisión. Tal vez precisamente por eso, me llamó mucho la atención la libertad del guión: los continuos saltos en el tiempo, el uso de voz en off muy esporádica, lo diverso de los tonos; desde el cómico al más elevado y culto – un tono muy ausente en nuestra ficción, por cierto… En resumen, me parece que Dani y Jonás han escrito esta peli con una envidiable falta de prejuicios, con un espíritu muy libre.

Las cinco canciones de Daniel Castro son… (aquí, la lista en spotify)

Hay muchísimas, llevo un rato en Spotify buscando algunas. Me decido por estas, a sabiendas de que en cuanto envíe el mensaje las cambiaría por otras cinco.

God – John Lennon
Andmoreagain – Love
Young Americans – David Bowie
Gente abollada – Surfin Bichos
Back of a car – Big Star

Aquí os dejamos el link a su canal en vimeo, donde se pueden ver algunos de sus cortos.


Jonás Trueba y Daniel Gascón en Borradores

Ángela Cremonte habla de la película y de su personaje, Irene

Con Ángela Cremonte inauguramos una serie de mini entrevistas a los miembros del equipo que iremos publicando poco a poco aquí. Anunciamos que la próxima será a Daniel Castro y que todas las entrevistas incorporan su propia banda sonora.

Oriol Vila y Ángela Cremonte

Interpretas a Irene, una compañera de la facultad de Ramiro con  la que nunca tuvo nada pero con la que podría haber pasado, cuéntanos un poco más de ella.

– Bueno, creo que Irene es una chica bastante mental; estudió Filología Hispánica  junto a Ramiro… Es Ramiro en chica, casí su némesis; creo que también se siente algo vieja como él. Adora los clásicos, lo antiguo; tiene una manera de relacionarse con el mundo dese ahí, casi decimonónica… En un tiempo en que las relaciones se establecían haciendo visitas domésticas o en tertulias de café: siempre a  través de la palabra, de lo que se dice y lo que no, de manera directa: sin tecnologías y sin fotos del pasado que duele desempolvar porque se recuerda a  gente con la que uno estuvo y con la que debería volver a construir una relación que en el fondo es trivial (el horror para ella).  Esfuerzo con el que su timidez (y quizás su interés) no pueden.

Disfruta hablando, discutieno, leyendo, diciendo una cosa y la contraria, replanteándose las mismas cuestionas una y mil veces (de hecho, en el fondo, reivindica esa contradicción constante, porque en el espacio entre un pensamiento y su contrario es donde surge un significado nuevo); su manera intrincada y contrapuesta de hablar es su manera de ser, por otro lado nada agrsesiva, sino dulce, algo irónica.   Creo que es, simplemente, intelectual, máscara o escudo que a veces disfruta y otras sufre, porque que le cuesta relacionarse con los otros desde otro lugar… Por eso se lleva tan bien con Ramiro, imagino. En fin, necesita categorizar.

Por otro lado, es cierto que tiene un punto gracioso… De otro modo sería un mapache, no una persona.  Supongo que la risa que a veces le entra es un manera de no darle importancia a lo que acaba de decir, de distanciarse, de jugar, de desdecirse e iniciar de nuevo el renovado juego argumental, de divertirse cuando habla con Ramiro y acorralarlo de alguna manera. Y de nervios. ¡No sé! Estoy ahora mismo dándole muchas vueltas, quizás demasiadas. Le encana polemizar con Ramiro, eso sí; decir lo opuesto a lo que él plantee aunque sus opiniones sean intercambiables; así se investigan y disfrutan el uno al otro; discutiendo, argumentando hasta el infinito. Me gusta pensar que ésa es la manera que siempre tuvieron de relacionarse.

Irene es la chica con la que todo sería fácil, quizá la que más conviene a Ramiro: es ordenada, inteligente, graciosa, pero la cosa no termina de cuajar y a pesar de eso no hay drama, ¿te resultó difícil conseguir ese equilibrio?

Mmmmmm, no tengo tan claro que con Irene todo fuera más fácil… La verdad es que no fue precísamente ese equilibrio el que más me costó (no así otras cosas…) porque Jonás tenía muy claro que lo que ocurría entre estos dos personajes es que son, esencialmente, amigos, colegas, compañeros, y fue especialmente cuidadoso en plantear situaciones en las que no se confundiera amistad con enamoramiento. Como planteas, creo que la distancia entre esos dos sustantivos -el amor y la amistad- es, a veces, muy pequeña, delicada, insondable. Mientras rodábamos Irene podría haberse sentido fugazmente enamorada de Ramiro, puede ser… Pero creo que era más bien la nostalgia de sentir amor por alguien o simple melancolía vital, no sé.   En cualquier caso, Ramiro e Irene no se enamoran. Se quieren porque son amigos y se acuestan juntos, también, por eso: porque se quieren como amigos. Eso me parece muy bonito.

Ángela Cremonte y Jonás Trueba

Con Ángela Cremonte inauguramos también las listas de canciones hechas por otros, estas son las canciones que hablan de ella:

1- “Sur”, tango cantado por Goyeneche; Aníbal Troilo y su orquesta.

2- “Say it to me now”, de Glen Hansard y Marketa Irglova. Music from de motion picture ONCE

3- “Exit music for a film”, de Radiohead. Ok computer.

4- “Angelika”, de Devendra Banhaart. What will we be.

5- Al lado del camino, de Fito Páez. Del álbum No sé si es Baires o Madrid.

6- Ruled by mars, de Maika Makovski.

7- Pongamos que hablo de Madrid, de Joaquín Sabina.

8- La nuit je mens, de Alain Bashung.

9- Luna tucumana, de Los Chalchaleros.

10- Adagio en mi país, de Alfredo Zitarrosa.

11- 1, 2, 3, de Camille.

12- Adagio de Albinoni, de Albinoni.

13- Yumeji´s Theme, de la banda sonora de In the mood for love, de Shigeru Umebayashi

14- Sur o no sur, de Kevin Johansen.

*La lista de spotify tiene dos modificaciones: “Sur” está en la versión de Andrés Calamaro para Tinta Roja, porque la versión de Goyeneche no está en spotify; la canción “Sur o no sur” de Kevin Johansen no está en la lista de spotify porque ni la canción ni el disco homónimo están en spotify.

Jonás Trueba en La Gran Ilusión

La Gran Ilusión, la revista que editan desde Cines Renoir, entrevista, en el número de diciembre, a Jonás Trueba y además dedica la portada a la película.

Además, la revista incluye un texto de Santiago Racaj, director de fotografía de la película.

Sin artificios

Santiago Racaj, director de fotografía

La primera vez que hablé con Jonás Trueba sobre Todas las canciones hablan de mí percibí enseguida el pulso de un cineasta con unas ganas enormes de utilizar las herramientas que el cine pone a disposición de un narrador. Sin pretención, sin dogmas cinematográficos, solo por el placer de contruir un relato con los elementos precisos. Uno, entre otros, la imagen, la luz. Enseguida surgieron las ideas, las referencias, y oara mí fue muy fácil entender que el planteamiento, la historia y el punto de vista emergían constantemente del interior de los personajes, de sus pensamientos y sensaciones, de sus dudas e incertidumbres ante las rupturas. Me planteé crear una luz acorde con ese principio. Una fotografía que diera espacio a la luz y también a la sombra. El naturalismo y la sencillez como punto de partida. Naturalismo en la footgrafía pero no realismo. Un naturalismo trabajado en el que la luz acompaña a los personajes, forma parte de su estado de ánimo, les roza, a veces con suavidad, sin espectacularidad. Mi intención era conseguir que la luz estuviera tanto en el exterior como en su interior. Como anécdota, recuerdo a Jonás pedirme en algunas ocasiones, en algún momento sombrío de Ramiro (personaje que interpreta Oriol Vila), bajar más y más la cantidad de luz en la secuencia, y llevar esa penumbra hasta el límite del negativo. Al límite de lo que sería visible en la proyección. La película se rodó en 35mm, y ha seguido un proceso clásicoo fotoquímico en el laboratorio. No hemos recurrido a ningún tratamiento de color ni efecto digital. Queríamos una narración sincera, retratar los sentimientos sin artificios. Con Oriol Vila y Bárbara Lennie como protagonistas fue muy fácil y un auténtico placer trabajar. Sus interpretaciones quedaron latentes en el negativo, ahora para ver la película, no tenemos más que darle la vuelta a la cámara oscura.